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Las guerras celtibéricas

El conflicto en territorio celtibérico se produjo desde la misma partida de Escipión, no obstante el enfrentamiento armado no fue constante sino que tanto sus causas como las soluciones que se dieron llevaron a intercalar varios episodios críticos con periodos de paz.

Así tras la salida de Escipión las revueltas fomentadas por la situación de descontento tanto de celtíberos como de otros pueblos produjeron las campañas de Escipión de nuevo y de Catón en el 195 a.C. este último, en calidad de cónsul en195 y procónsul en el 194 realizó una larga campaña que afectó no solo al territorio celtibero sino a toda la meseta oriental desde Toletum a Numancia. En su campaña reformó la administración provincial y desarrolló la explotación de las minas para un mejor aprovechamiento. Otro episodio violento se produjo bajo el gobierno de Postumio Albino a quien su colega de la ulterior, Tiberio Sempronio Graco, tuvo que apoyar consiguiendo victorias y pactos en los que Graco mejoró las condiciones de los pueblos celtibéricos.

Tras estas medidas la situación se normalizó durante casi treinta años. Momento en el que Segeda, contraviniendo el tratado con Graco, reconstruyo sus murallas y el cónsul Nobilior atacó la ciudad persiguiendo a sus gentes hasta Numancia, territorio arévaco, comenzando un conflicto que duraría veinte años y en el que se sucedieron desastres y episodios tan vergonzosos como el del cónsul Luculo, que atacó a los vetones sin motivo, o el de la destitución de Hostilio Mancino. Tuvieron que ser derrotados siete cónsules antes de que P.Cornelio Escipión Africano Emiliano tomara la ciudad en el 133 dando por finalizado el conflicto que trajo consigo el avance por toda la Celtiberia y parte del territorio veton.

Muros Numancia