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Concepto de heredero y de legatario

La distinción entre heredero y legatario tiene su origen en el derecho romano.

Heredero es la persona que viene a hacerse cargo de todas las relaciones jurídicas activas y pasivas del decuius; relaciones que sean transmisibles mortis causa salvo los bienes especialmente destinados a legados.

El heredero entra de golpe en el conjunto de esas relaciones y su posición dentro de ellas es igual que la del difunto.

La doctrina viene tratando de hallar una forma que sintetice que es, en esencia, el heredero y cual es la razón de su posición respecto de los derechos y obligaciones del causante.

Las principales teorías son las dos siguientes:

  1. La que califica al heredero como continuador de la personalidad del causante. Que encuentra su inspiración histórica en los herederos sui del primitivo derecho romano y en los herederos de sangre únicos posibles en los derechos de raíz germánica.

Esta teoría es técnicamente insostenible pues personalidad significa capacidad y el heredero ni deriva su capacidad del difunto, ni al aceptar la herencia duplica su personalidad.

Es por ello por lo que el heredero obra no en nombre del causante sino en nombre propio.

  1. Para otros autores como BRINZ la especialidad de la sucesión universal reside en el objeto, en ser una sucesión universitas iuris por tanto con alcance expansivo, incluso a aquellos bienes que el heredero o causahabiente ignoraban que existía.

La crítica que se hace a esta teoría es que si bien es cierto que el heredero recibe a la vez todas las relaciones jurídicas del causante que son transmisibles mortis causa no es por que las mismas constituyan una universalidad, sino porque la ley ha dispuesto o permitido esa sustitución.

El nombramiento del heredero es intuitu persona y su condición independiente de la existencia de bienes en el patrimonio del causante. Así si el pasivo supera el activo, solo heredará deudas de las que habrá de responder a menos que acepte la herencia a beneficio de inventario.

A diferencia del heredero, el legatario o sucesor particular mortis causa es un puro perceptor de bienes no de deudas.

Pero hay supuestos en los que no es tan diáfana la distinción entre heredero y legatario. Así se plantea la doctrina que título se le debe dar al sujeto que es heredero de cosa cierta o al legatario de parte alícuota.

Así según la teoría objetiva defendida por autores como SÁNCHEZ ROMÁN, DE DIEGO O CASTÁN entienden que las instituciones jurídicas son lo que son y no lo que los particulares dicen o quieren que sean y es la extensión y el contenido de un llamamiento lo que califica a un sucesor. Y así en virtud del art. 660 y del art. 768 que establece que El heredero instituido en una cosa cierta y determinada será considerado como legatario, deducen que la diferencia entre heredero y legatario no es cuantitativa sino cualitativa.

Otros autores como PUIG BRUTAU, VALLET DE GOYTOSOLO Y LACRUZ defienden la llamada teoría subjetiva y consideran el art. 660 un criterio orientativo que ha de interpretarse en consonancia con el art. 675 según el cual Toda disposición testamentaria deberá entenderse en sentido literal de sus palabras, a no ser que aparezca claramente que fue otra la voluntad del testador.

En caso de duda se observará lo que aparezca más conforme a la intención del testador según el tenor del mismo testamento.

En general el TS parece inclinarse por la teoría subjetiva dando preeminencia a la voluntad, así ha reconocido la posibilidad del heredero de cosa cierta en sentencia de 9 de marzo de 1993 o la de legado en parte alícuota en sentencia de 10 de abril de 1986.