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Formación de primeras impresiones

La formación de primeras impresiones es el proceso más simple y circunstancial de percepción social

Como venimos expresando a lo largo del capítulo, la percepción de personas y la percepción de objetos son procesos que poseen una serie de características comunes y otras que las diferencian. Por esto no podemos dejar de lado la idea de que cuando hablamos de percepción de personas, es importante hacerlo también de la formación de las primeras impresiones, ya que es el proceso perceptivo más simples y circunstancial que existen en las situaciones sociales (Grau y Agut, 2002; León y Gómez, 1998).

Durante décadas, los psicólogos sociales han estudiado este tema desde perspectivas muy diferentes (Baron y Byrne, 1998) ya que formarse una primera impresión sobre las personas con las que interactuamos es de mucha relevancia puesto que éstas nos van a ayudar a guiar nuestro comportamiento en interacciones futuras.

Por formación de impresiones es el proceso por el que se infieren características psicológicas a partir de la conducta y de otros atributos de la persona observada y se organizan en una impresión coherente.

Por formación de impresiones se entiende el proceso mediante el cual se infieren características psicológicas a partir de la conducta -así como de otros atributos de la persona observada- y se organizan estas inferencias en una impresión coherente (Grau y Agut, 2002; Moya, 1995). Las primeras impresiones se sustentan con poco material informativo proveniente en su mayor parte de indicios visibles, directamente observables, como la apariencia, la conducta o las comunicaciones verbales.

Este proceso implica una serie de elementos destacables, a saber:

1) es el proceso de percepción más simple,

2) lo elaboramos con poco material informativo,

3) suelen ser duraderas y estables,

4) por lo tanto difícil de modificar y

5) guían nuestras futuras interacciones.

La inferencia sobre una serie de características aisladas de las personas (aspecto físico, conducta verbal, no-verbal y manifiesta) se organiza en un todo coherente, es decir, no tenemos una impresión aislada por cómo es el rostro de una persona y por cómo viste o qué características nos han dicho sobre ella, sino que lo que ocurre es que tenemos una sóla impresión de ella.

Respecto a esto cabe preguntarnos ¿cómo se combinan todos estos elementos y qué imagen global producen en nosotros?

La formación de estas impresiones se pueden construir de tres formas diferentes (Echebarría y Villarreal, 1991):

  1. Concepción aditiva: la impresión final formada acerca de una persona es el resultado de la suma de las impresiones parciales o de los diferentes rasgos de personalidad contribuyendo de igual manera a la impresión final.
  1. Factor de impresión general "G": critica la anterior puesto que afirma que creamos una impresión general al final que modifica todos los rasgos que habíamos percibido anteriormente.
  1. Concepción Gestáltica: la impresión final es el resultado de una relación dinámica entre los rasgos de un sujeto, y la variación de uno de ellos influye en los demás (Asch, 1951). El que un rasgo sea importante o no depende de la posición que ocupe en las relaciones dinámicas con los demás, de forma que las características de mayor peso se llaman centrales y las de menor periféricas.