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Wuchereria bancrofti

Es el agente etiológico de la enfermedad denominada filariosis linfática, filariasis de Bancroft o la mal llamada elefantiasis.

Morfología

Los gusanos adultos son largos y delgados, con cutícula lisa y extremos redondeados. La boca es pequeña y no presentan cápsula bucal.

El macho mide unos 4 cm de longitud y 100 micras de ancho. La hembra tiene de 6 a 10 cm. de longitud por 300 micras de anchura. La vulva se encuentra a la altura de la línea media del esófago.

Ciclo biológico

Los adultos de W. bancrofti viven en los conductos linfáticos principales del hombre, muy enrollados, formando masas nodulares. Normalmente se les encuentra en los vasos linfáticos aferentes, próximos a los ganglios linfáticos principales, en la mitad inferior del cuerpo.

Las hembras son ovovivíparas y depositan miles de larvas que se denominan "microfilarias". Estas microfilarias no están tan desarrolladas y diferenciadas como las larvas de primer estadio normales y por eso, algunas veces se las considera como embriones avanzados.

Las microfilarias de W. bancrofti conservan la cubierta del huevo, la cual forma una especie de "vaina" alrededor del cuerpo de la larva, con el que se encuentra en estrecho contacto. No obstante, esta vaina es visible, ya que sobresale en los extremos anterior y posterior de la microfilaria. En preparaciones fijadas y teñidas con colorantes vitales, dentro de la microfilaria es posible observar varios núcleos y primordios de órganos. La localización exacta de estos orgánulos en el cuerpo de la microfilaria, así como la presencia o ausencia de vaina alrededor de ella, son características de gran valor que se utilizan para la identificación específica de las distintas microfilarias que infestan al hombre.

Como ejemplo, en una microfilaria ideal, fijada y teñida, se observan una columna central de núcleos, entre los cuales existen algunos que sirven de "marcas" anatómicas. Estas marcas son el anillo nervioso, el poro excretor, la célula excretora, las llamadas células G y el poro anal. La distancia existente entre el extremo anterior de la microfilaria y estas marcas, expresada en %, da una fórmula bastante constante para cada una de las especies.

Las microfilarias son liberadas en la linfa que rodea a las hembras. Algunas pasan a los tejidos adyacentes, aunque la mayoría son arrastradas a la sangre a través del conducto torácico. En la sangre, sea cual sea la distribución geográfica de este parásito, se da un fenómeno muy característico que recibe el nombre de periodicidad de las microfilarias en su aparición en la sangre periférica, es decir, solo se les puede poner de manifiesto en ciertos momentos del día, mientras que en otros prácticamente desaparecen de la circulación periférica. El número máximo se suele encontrar entre las 10 de la noche y las 2 de la madrugada. Por esta razón, los mosquitos de hábitos alimenticios nocturnos son los principales transmisores de Wuchereria en las zonas donde ocurre este tipo de periodicidad. Durante el día, las microfilarias se concentran en los vasos sanguíneos de los tejidos profundos del cuerpo, sobretodo en los vasos pulmonares próximos a las arteriolas pulmonares.

La causa de la periodicidad de las microfilarias permanece oscura. Tal vez intervengan estímulos tales como la tensión de oxígeno en arterias y la temperatura corporal. La administración de oxígeno puro a pacientes en el momento de mayor microfilaremia, hace que las microfilarias se localicen en los tejidos profundos. El cambio en el ritmo de sueño de un paciente, hace que se altere la periodicidad de las microfilarias, de tal manera que la microfilaremia se hace diurna.

Aparte de este tipo de periodicidad que acabamos de mencionar, en la que las microfilarias están en mayor número en sangre periférica durante la noche, existe, en ciertas áreas del pacífico sur, una cepa de Wuchereria que presenta periodicidad diurna. En este caso, los mosquitos que se alimentan durante el día, son los principales transmisores de esta cepa (cepa subperiódica).

Esta periodicidad de la que venimos hablando no tiene importancia clínica, pero sí que tiene un gran significado en el diagnóstico y la epidemiología de la enfermedad.

Las microfilarias son ingeridas por los mosquitos, junto con la sangre que toman cuando pican. En el estómago del insecto pierden la vaina a las pocas horas de haber sido ingeridas. A continuación, atraviesan el intestino del mosquito hospedador intermediario y se desplazan hasta los músculos torácicos de éste. Aquí pasan a L1. Unos ocho días después mudan a L2. Esta tiene forma de salchicha, en la cual gran parte de los órganos ya están presentes. En la siguiente semana se produce la segunda muda. En ese momento, la larva adopta la forma alargada y delgada de larva filariforme de tercer estadio. Estas larvas miden entre 1 - 2 mm. de longitud y son la forma infestante para el hombre. Desde los músculos torácicos donde se han formado emigran por el cuerpo del insecto hasta el labio. Desde aquí escapan cuando el mosquito acude a alimentarse sobre la piel de un hombre y penetran en este a través de la propia herida producida por la picadura del insecto.

Después de emigrar por los vasos linfáticos periféricos, los parásitos se quedan en los grandes vasos linfáticos, en donde alcanzan la madurez.